Thursday, August 11, 2005

A una alma que se adelanto....


Texto escrito para Milenio Diario por Felipe Rodriguez con motivo del dia mundial del sida en el 2001.
Philadelfia o la insoportable necedad del ser

Para quienes se adelantaron en el camino,
para ellos una oración

En estos momentos termino de ver la película "Filaldelfia". Sentí la necesidad de relatar todo aquello por lo que paso a diario. Al igual que el protagonista sufro la discriminación. Disfrazada de buena gente pero la sufro. Muchos se preguntarán porqué soporto todo, desde los cambios de horario hasta las sonrisas falsas que están a diario por todos lados. Los "yo sí te comprendo" hasta las insoportables estadísticas que periódicos y revistas y todo género escrito endilgan hasta el cansancio y no se cansan de repetir que eres eso: otra estadística que muerde el polvo.
No niego que es la primera vez que veo completa esta película. Sabía desde el inicio que me provocaría depresión pero es necesario que observe todo lo que sucede. Que mi mundo color de rosa se destruya con la realidad latente. Misma que a diario me hace cruzar parte de la ciudad para enfrentarme con la mejor de las sonrisas a todo aquel que se cruza en mi camino, desde el desconocido que va junto a mí en el camión hasta el compañero de trabajo que –pienso- ignora mi situación.
Es verdad, me siento discriminado, segregado, relegado y todos los "ados" que quieran agregarle. Es cierto también que me siento totalmente desganado y que otros días casi por segundos olvido que estoy infectado. Sé que ello me hace totalmente vulnerable, pero con quién hablar de lo que siento, a quién gritar lo que soy y no poder transmitirlo con toda la libertad que puedo gozar. En qué pinche artículo de la Constitución me puedo basar para decirle a todo el mundo lo que soy sin que me juzgue.
Eso es lo que provocó ver la película: dolor, frustración, terror, pánico, belleza, amor, coraje, odio; todo junto y en un mismo paquete. Verme reflejado en un personaje que –idealizado- pasó todo y que como en los cuentos de hadas "al final todos fueron felices por siempre jamás".
Esto no ocurre con mi vida. Sé que siempre habrá voces que digan lo que soy y otras que también dirán lo que no soy. Pienso cuándo se manifestarán todos las pinches enfermedades a que estoy expuesto. Cuando el pinche sarcoma de Kaposi hará su aparición, como ave de mal agüero destruyendo todo mi cuerpo y no dejando parte para mostrar al mundo que, a pesar de que me ven, aún sigo siendo el mismo (como Juanga) o también cuando me llegará la neumonía y en cuatro días dejaré de existir.
Tendré acaso los cuidados del personaje de esta película o los funerales. Esos, dirán las voces mencionadas arriba que yo mismo lo puedo preparar. Ni que fueran chiles en nogada que con sólo leer la receta ya te salieron como los de Tita en "Como agua para chocolate".
A un día de celebrarse el Día Mundial del Sida ya comienzan las personas dedicadas al oficio periodístico a dar sus puntos de vista, a dar las últimas estadísticas, a gritar a los cuatro vientos que nada se ha dicho y que todo está escrito.
Seguirán los otros que con mantas y veladoras cubrirán las plazas de la ciudad. También estarán las madres y padres solos, sin aquellos que se adelantaron al camino que todos algún día habremos de recorrer.
No faltarán las marchas ni tampoco las misas en honor de ellos, ellas y todos los que algún día nos acompañaron con sus risas, con sus lágrimas, con sus dolores y también con sus mortificaciones.
Hoy, a pocas horas del Día Mundial del Sida, también estuve enfermo y metido en una crisis existencial y física desde el año pasado en que me dieron los resultados en donde ya era parte conocida de la estadística que nadie quiere conocer.
Pero todo lo anterior es ya materia conocida. Por qué mejor no decimos algo nuevo a quienes tenemos este asunto, a quienes estamos en su mejor momento. Porqué no le decimos a quienes no lo tienen que tengan cuidado al hacer el amor, sexo, cachondez o como quieran llamarle.
Porqué mejor no les decimos a todos aquellos que quieran escucharnos que no nos interesan las estadísticas de cómo morimos o como nos reproducimos. Que es más reconfortante un abrazo, un beso en la mejilla, una palmada en la espalda, un te quiero. Pero no. Eso no lo verán mis ojos, tampoco lo escucharán mis oídos. Sólo estaré rodeado de incomprensión, de dolor, de regaños, de odio, de desprecio. Sólo aquéllos quienes me conocen sabrán lo que siento. De ellos apreciaré todo lo que me dan y hasta aquello que no son capaces de expresar. De ellos espero todo y a la vez nada. Es verdad que estoy llorando, pero no por mí, sino por todo aquello que no he logrado hacer y que quiero terminar antes de partir. Sólo hay una cosa que no he podido lograr hacer en mi existencia: expresar el amor que siento, no sé cómo hacerlo y por ello ¿cómo ayudar a un corazón destrozado?
Por ello mi texto no tratará de lo que se ha hecho en el mundo por esta enfermedad, ni de los números de cuantos han muerto ni tampoco cuantos están infectados. Sólo trataré de cuidarme al extremo pero flota en mi espacio una pregunta: ¿Cuánto tiempo me queda de vida?
Desde el año pasado me hago esta pregunta y no encuentro la respuesta. Ni el cara de loco y ni el tortero me la responden. Tampoco las estadísticas me sirven de mucho. Por ello, hoy iré a la plaza que está detrás de catedral para ser la voz silenciosa que acompaña a las almas que se adelantaron, pero que sin lugar a dudas algún día estaré con ellas.
<>
Muchos recuerdos han quedado grabados de nuestras vivencias, lo positivo siempre sera lo que cuenta al final. Hoy ya no estas aqui, no me queda duda de tu cariño y de tu amistad y en vida tu lo supiste y fue mutuo.
Hace un año ya, y como lo habiamos platicado, no te equivocaste. Contados pero con mucho cariño para ti ahi estubimos.
Hasta siempre mi chula
En la voz de Eugenia Leon esta cancion me hace recordalo:
Corazon Gigante
Antes de cada noche despues de andar sobre la ciudad
le besaba la frente a la esperanza de despertar
y se inventaba un angel que le venia a contar
como estaba la cosa en aquel lugar.

Ha de ser que el futuro se le acortaba cada vez mas
el hombre no se dejaba que lo aplastara la realidad
su corazon gigante no se queria parar
pero la ingrata muerte lo quizo mas.

1 Comments:

Blogger Loco Soñador said...

Gracias Kine por presentarme a Felipe Rodriguez, no sabes cuanto te lo agradezco y cuan conmovido estoy, me hubiera gustado intercambiar algun e-mail con el.

Hace un año que murió, ojala y este en un lugar mejor que aqui, sufrió mucho =(

4:47 PM  

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